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Design thinking: cómo diseñar productos y procesos innovadores

por admin
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design thinking

En tiempos de transformación y reconversión, las organizaciones necesitan contar con soluciones ágiles y creativas, que les permitan posicionarse en el mercado y fidelizar clientes. Las personas que desarrollan capacidades para implementar y ejecutar proyectos de design thinking cuentan con un valor agregado muy requerido por el mercado laboral.

La innovación no es fácil y no puede ser un asunto de una sola vez, debe formar parte del ADN de la empresa en forma constante. El design thinking es un factor central en este proceso.

Así lo señala la especialista Emily Stevens en el blog Inside Design de In Vision, explicando que el design thinking se consideró durante mucho tiempo como el santo grial de la innovación y el remedio al estancamiento de las compañías. Bajo esta consideración se le atribuyeron hazañas, como transformar Airbnb de una startup fallida a un negocio de millones de dólares. 

“Es un concepto que se está volviendo cada vez más difícil de ignorar. Sin embargo y a pesar de historias de éxito de tan alto perfil, sigue envuelto en un misterio”, asegura Stevens.

¿En qué consiste el design thinking?

Originalmente el pensamiento de diseño o design thinking surgió como una forma de enseñar a los ingenieros cómo abordar los problemas de manera creativa, al igual que lo hacen los diseñadores.

Consolidada como metodología por la consultora estadounidense IDEO y el Instituto de Diseño Hasso PlattnerUniversidad de Stanford, con los años llegó al área de negocios de las compañías, utilizando métodos y técnicas con las que trabajan habitualmente los diseñadores.

El Design Thinking es un método para generar ideas innovadoras que centra su eficacia en entender y dar solución a las necesidades reales de las personas de una forma ágil, creativa y exitosa”, explica Lucas García, coordinador del curso online ‘Design Thinking Social’ que se imparte desde el Centro de e-Learning de la UTN.BA.

Una de sus características más destacadas reside en su capacidad para generar soluciones a problemas puntuales desde perspectivas y con visiones alternativas, que no habían sido consideradas o aplicadas con anterioridad.

Emily Stevens, coincide con esta perspectiva al definir al design thinking como un proceso que busca resolver problemas complejos en forma innovadora y desde la perspectiva del usuario, para obtener resultados prácticos y soluciones: 

  • Técnicamente factibles: se pueden desarrollar en productos o procesos funcionales;
  • Económicamente viables: la empresa puede permitirse implementarlos;
  • Deseables para el usuario: satisfacen una necesidad humana real.

El Design Thinking es un método para generar ideas innovadoras, que centra su eficacia en entender y dar solución a las necesidades reales de las personas.

Su objetivo es convertir sus ideas en productos o procesos tangibles y comprobables, lo más rápido posible, sostiene Stevens.

Frente a un problema, el design thinking permite determinar la solución más efectiva, cumpliendo con etapas que tienen objetivos concretos en pos de lograr los resultados esperados, a través de un proceso: 

  • Colectivo y colaborativo. 
  • Empático en relación a los usuarios.
  • Caracterizado por la experimentación: el hecho de probar, equivocarse, evaluar, aprender y volver a intentarlo genera conocimientos valiosos.
  • Constante: debe ser realizado en forma permanente.

Como explica Greta Gawianski, se trata de una metodología que llegó para instalar a los consumidores y/o usuarios nuevamente en el centro de la escena. Busca dejar de lado los condicionamientos de las compañías para estar cerca de las personas, entendiendo para quién se está diseñando (usuario) y para qué necesita ese producto o servicio.

Beneficios del design thinking

Irati Besga, UX Researcher & Visual Designer de Slashmobility, entiende que el pensamiento de diseño aporta cinco ventajas fundamentales:

1. Permite aborda la innovación de manera holística, obteniendo soluciones deseables para el usuario, viables para el negocio y factibles en cuanto a la tecnología disponible.

2. Favorece la adaptación ágil a los cambios del mercado, convirtiendo a la experimentación y la creatividad en un componente fundamental de la cultura empresarial, creando procesos flexibles y analizando el potencial de todas las ideas propuestas por los equipos.

3. Reduce costos y riesgos, al detectar rápidamente lo errores que se puedan cometer en la creación y lanzamiento de un nuevo producto o servicio, y al permitir analizar la viabilidad de cada decisión desde el punto de vista tecnológico, de negocio y del usuario. 

4. Potencia el trabajo en equipo, involucrando transversalmente a diversas áreas dentro de una organización y a todos los colaboradores en el enriquecimiento del proceso. La diversidad de visiones permite lograr soluciones más completas y creativas. 

5. Acelera el ciclo de desarrollo de nuevas soluciones, encontrando respuestas donde habitualmente se identificarían problemas y asumiendo a los errores como oportunidades.

El Design Thinking propone soluciones desde perspectivas alternativas.

El Design Thinking propone soluciones desde perspectivas y con visiones alternativas, que no habían sido consideradas o aplicadas con anterioridad.

Etapas del design thinking

Es importante aclarar que el pensamiento de diseño no es un proceso lineal

“A veces, se puede volver desordenado y repetitivo mientras se perfeccionan las ideas. El proceso fomenta la experimentación y la exploración de la ambigüedad como medio de crecimiento personal e innovación, pero esto no significa que todo el mundo este cómodo con ello. Si bien puede que algunas áreas del Design Thinking lleguen a ser más fáciles que otras, lo importante es abarcar la mentalidad de crecimiento en el núcleo del proceso”, explica Trina Rimmer, Sr. Manager of Community and Customer Engagement de Articulate.

No obstante, el design thinking involucra etapas concretas, que deben asumirse y cumplirse para obtener buenos resultados:

1. Comprender la problemática que se busca abordar (el problema o la necesidad identificada), focalizando en el usuario y la comprensión de su entorno. Esta instancia requiere desarrollar la capacidad de empatía.

2. Impulsar un proceso creativo completo a través de instancias de brainstorming, en pos de encontrar diferentes ideas que solucionen el problema identificado, detectando oportunidades de innovación e identificando soluciones innovadoras y creativas.

El pensamiento de diseño no es un proceso lineal. A veces, se puede volver desordenado y repetitivo mientras se perfeccionan las ideas.

3. Desarrollar prototipos para validar las ideas elaboradas en el proceso creativo, aterrizándolas en aplicaciones concretas que permitan hacerlas tangibles.  

4. Poner a prueba los prototipos diseñados, generando experiencias en entornos y con personas reales, para determinar si las ideas que se están aplicando se sostienen en la realidad. Esta etapa de testeo, es el momento ideal para cometer errores y aprender de ellos, a fin de mejorar el proyecto y pensar en ajustes superadores para su implementación.

5. Definición de las características finales del proyecto, considerando sus fortalezas, debilidades y potencialidades.

6. Ejecución: implementar las ideas innovadoras que se identificaron como las más adecuadas, buscando el mayor impacto positivo.

7. Evaluar los resultados del proyecto y documentarlos adecuadamente, para corroborar los efectos reales que tuvo en el usuario y el nivel de resolución de la problemática o necesidad. También para analizar posibles extensiones futuras y su capacidad de replicarse.

Frente a un problema, el design thinking permite determinar la solución más efectiva.

Competencias requeridas para desarrollar procesos de Design Thinking

Para desarrollarse profesionalmente en este ámbito y coordinar procesos de pensamiento innovador, es importante contar con habilidades blandas como empatía, comunicación, creatividad, resiliencia, adaptabilidad, flexibilidad y liderazgo.

La agilidad es otra soft skill que juega un papel importante en este tipo de procesos. En contextos dinámicos e inciertos como los actuales, una mente ágil que se vincula desde la autoconfianza, la dedicación y la creatividad, puede aportar mucho valor agregado.

https://youtu.be/d_4nx8P6_8c

También es esencial adquirir las nociones teóricas y prácticas propias de la metodología, y construir capacidades que permitan:

  • Aplicar los conocimientos de prototipados rápidos para disminuir los riesgos de las propuestas.
  • Comprender cómo es el trabajo centrado en el usuario, buscando las soluciones más orgánicas.
  • Entender la metodología de design thinking en cada una de las etapas de los problemas a resolver, para aplicarla a los proyectos.

El curso Introducción al Design Thinking permite adquirir las competencias técnicas vinculadas a la metodología para obtener mejores productos, servicios, procesos, estrategias, espacios, arquitecturas y experiencias.


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