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Design Thinking: 6 pasos para desarrollar proyectos con alto impacto social

por Redacción

Generar un efecto positivo en una comunidad y resolver los problemas reales de las personas que la conforman, requiere de la aplicación de metodologías creativas. Adquirir las competencias necesarias para encontrar soluciones disruptivas, permitirá impulsar acciones de innovación social desde empresas e instituciones.

En tiempos en los que las organizaciones requieren agilidad y flexibilidad para adaptarse al cambio y eventualmente reconvertirse, el Design Thinking se afianza como metodología eficaz para la transformación de todas las áreas de una empresa o institución.

Pero también, y especialmente, puede aplicarse a proyectos de innovación social con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de una comunidad. Por ejemplo, para:

  • Resolver las diversas y extensas problemáticas derivadas o potenciadas por la pandemia.
  • Igualar las oportunidades de acceso a la educación y mejorar el rendimiento educativo de determinados sectores.
  • Facilitar el desarrollo de emprendimientos.
  • Optimizar las acciones e impacto de proyectos impulsados por organizaciones no gubernamentales.
  • Potenciar iniciativas de responsabilidad social empresarial.

El Design Thinking es un método para generar ideas innovadoras que centra su eficacia en entender y dar solución a las necesidades reales de las personas de una forma ágil, creativa y exitosa”, explica Lucas García, coordinador del curso online ‘Design Thinking Social’ que se imparte desde el Centro de e-Learning de la UTN.BA.

Principal potencial

Este método permite asumir soluciones a problemas puntuales desde perspectivas y con visiones alternativas, que no habían sido consideradas o aplicadas con anterioridad.

El Design Thinking es un método para generar ideas innovadoras que centra su eficacia en entender y dar solución a las necesidades reales de las personas de una forma ágil, creativa y exitosa.

“Al aplicarse esta metodología a la innovación social, se busca desarrollar proyectos con el mayor impacto positivo posible en la comunidad”, destaca García.

La clave para lograr la efectividad de estos procesos de innovación social pasa por desarrollar una serie de pasos específicos:

  1. Analizar en profundidad la problemática que se busca abordar, focalizando en el grupo afectado y la comprensión de su entorno.
  2. Desarrollar un proceso creativo completo, en pos de encontrar diferentes ideas que solucionen el problema identificado.
  3. Validar ideas a través del desarrollo de prototipos.
  4. Poner a prueba los prototipos diseñados, generando experiencias en entornos y con personas reales, para poder determinar si las ideas que se están aplicando se sostienen en la realidad. Es el momento de cometer errores para poder aprender de ellos, a fin de mejorar el proyecto que se está ejecutando en una primera instancia y pensar en ajustes superadores para su implementación en grupos poblacionales más extensos.
  5. Definir las características finales del proyecto, teniendo en cuenta sus fortalezas, debilidades y potencialidades.
  6. Implementar las ideas innovadoras que se identificaron como las más adecuadas, buscando el mayor impacto positivo.

El Design Thinking fomenta la experimentación y la exploración de la ambigüedad como medio de crecimiento personal e innovación.

Finalmente, es importante evaluar los resultados del proyecto y documentarlos adecuadamente, por al menos dos objetivos:

  • Constatar los efectos reales que plasmó el proyecto en la comunidad y el nivel de resolución alcanzada en relación a la problemática que se identificó en un primer momento.
  • Analizar posibles extensiones del mismo en el futuro o su capacidad de replicarse en otros ámbitos y problemáticas sociales.

Es importante aclarar, como lo hace Trina Rimmer, Sr. Manager of Community and Customer Engagement de Articulate en su artículo ‘What is Design Thinking and Why Does it Matter?’ que el pensamiento de diseño no es un proceso lineal.

“A veces, se puede volver desordenado y repetitivo mientras se perfeccionan las ideas. El proceso fomenta la experimentación y la exploración de la ambigüedad como medio de crecimiento personal e innovación, pero esto no significa que todo el mundo este cómodo con ello. Si bien puede que algunas áreas del Design Thinking lleguen a ser más fáciles que otras, lo importante es abarcar la mentalidad de crecimiento en el núcleo del proceso”, advierte la especialista.

Si estás interesado o interesada en adquirir los conocimientos teóricos necesarios para desarrollar proyectos con alto impacto positivo en la sociedad, a través del análisis de problemas reales y por medio de la aplicación de las diversas etapas y herramientas que conforman la metodología Design Thinking, te invitamos a conocer el curso ‘Design Thinking Social’ del Centro de e-Learning de la UTN.BA.

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