Inicio ArtículosEducación y Capacitación Videoconferencias: 10 claves y desafíos para un nuevo escenario educativo

Videoconferencias: 10 claves y desafíos para un nuevo escenario educativo

por Redacción

La pandemia potenció el uso de la videoconferencia como herramienta de enseñanza y aprendizaje. Si bien esta tecnología ya estaba disponible desde hace muchos años y venía siendo utilizada por numerosas instituciones educativas, el Covid-19 la hizo masiva.

Frente al aislamiento social y la suspensión de clases presenciales por extensos periodos de tiempo, la posibilidad de continuar desarrollando el ciclo lectivo a través de diversas plataformas de comunicación, permitió evitar la paralización de los sistemas educativos y garantizar la formación continua de miles de niños y jóvenes.

Ver aquí el video del webinario “La videoconferencia como entorno extendido del proceso de enseñanza y aprendizaje”.

La UNESCO informaba a finales de marzo que más 1.300 millones de alumnos no estaban concurriendo a la escuela a raíz de la crisis derivada del coronavirus.

Lamentablemente no todos ellos tuvieron ni tienen acceso a la tecnología. Pero los que contaron y cuentan con esa posibilidad, encontraron en las videoconferencias una manera de asistir a clases diariamente, mantener un vínculo directo con las y los profesores, y compartir un espacio común de relacionamiento con sus compañeros.

En especial en Argentina y otros países latinoamericanos, donde escuelas y universidades permanecen cerradas desde el mes de marzo, y la necesidad de contar con este tipo de soluciones fue imperiosa y debió resolverse en pocos días.

Entre las herramientas más utilizadas actualmente en instituciones educativas, se destacan Zoom, Google Meet, Skype y Jitsi Meet, aunque no son las únicas disponibles.

Las videoconferencias permiten reproducir virtualmente ambientes presenciales, acercando a profesores y alumnos, pese a la distancia.

Las cuatro plataformas señaladas permiten reproducir virtualmente ambientes presenciales, acercando a profesores y alumnos, pese a la distancia.

Las claves y los desafíos que deben considerarse al momento de integrarlas al proceso educativo, son los siguientes:

  1. Adaptar el proyecto de cada institución al nuevo contexto, e incluso proponer nuevos modelos pedagógicos-didácticos.
  2. Repensar las prácticas educativas.
  3. Capacitar al cuerpo docente en el uso y potencialidades de las tecnologías implementadas.
  4. Disponer medidas de seguridad efectivas.
  5. Constatar que todos los alumnos tengan acceso al sistema desde múltiples dispositivos (desktops, laptops, tabletas, celulares).
  6. Realizar inducciones para que todos los estudiantes puedan asimilar el entorno de trabajo y aprovecharlo.
  7. Establecer instancias de recupero asincrónicas en caso que un alumno no haya podido asistir a clase por problemas de conexión (grabando cada sesión y poniéndola a disposición en el campus de la escuela).
  8. Desplegar recursos didácticos complementarios.
  9. Establecer dinámicas eficientes de trabajo en grupos.
  10. Determinar las modalidades de evaluación a distancia.

Desde lo pedagógico, como señalaba la investigadora del CONICET, Melina Furman, en una sesión de TEDxRiodelaPlata realizada a principios de abril, por primera vez las y los docentes tienen la urgencia de probar nuevas maneras de enseñar. “De un día para otro, todos y en simultáneo, nos tuvimos que ayudar para dar un enorme paso”, explicó.

“¿Qué sucede cuando cambiamos radicalmente el tiempo que usamos para aprender? En una investigación que hicimos el año pasado les pedimos a grupos de adolescentes que imaginaran la escuela ideal y hubo algo que apareció una y otra vez: los chicos y las chicas nos decían siempre que la escuela que soñaban tenía un espacio al menos en parte para elegir qué aprender, cuándo y cómo. Y de repente hoy, de un día para otro, eso está pasando. En estos días muchas familias empezaron a darse cuenta que muchas veces los chicos –especialmente cuando son adolescentes- aprender mejor cuando logran organizar mejor sus propios tiempos”, reflexionó Furman.

Las videoconferencias generan un espacio de trabajo conjunto y sincrónico, que puede combinarse con momentos de autonomía, para acercarnos a la escuela ideal.

Las videoconferencias permiten generar un espacio de trabajo conjunto y sincrónico, que puede combinarse con momentos de autonomía y actividades asincrónicas, para acercarnos a esa concepción de escuela ideal, donde cada alumno o alumna puede organizar sus tiempos y cumplir con sus tareas.

Durante su charla en TEDxRiodelaPlata, Melina Furman se preguntó qué va a quedar de lo que estamos aprendiendo, y compartió su sensación en estos días recurriendo a la imagen de la marea retirándose y dejando a la playa desnuda.

“Entre todo lo que arrasa esa marea, lo que rompe, lo que se lleva… También sobre la playa aparecen algunos tesoros que estaban escondidos”, manifestó, agregando que aunque este momento histórico no sea bueno, podía ayudar a hacer propios esos tesoros que estamos encontrando.

“Hoy las aulas físicas están cerradas, pero en una de esas se está abriendo una puerta para seguir construyendo entre todos -cuando todo esto pase- la educación que soñamos”, concluyó.

Sin duda, en esta nueva educación que emerge frente a la nueva normalidad, se deberán incorporar nuevos enfoques y elementos tanto pedagógico-didácticos como de diseño, desarrollo e implementación de sesiones sincrónicas.

Si te interesa formarte en el uso adecuado de las videoconferencias en procesos educativos y aprender a utilizarlas desde su diseño, desarrollo e implementación, te recomendamos realizar el curso ‘La videoconferencia, desde la pedagogía hasta su implementación’, del Centro de e-Learning UTN.BA.

Te invitamos a ver el video del webinario “La videoconferencia como entorno extendido del proceso de enseñanza y aprendizaje“.

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