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Decálogo para estudiar a distancia: cómo mejorar tu rendimiento si cursas online

por Redacción

Te acercamos las 10 principales recomendaciones y sugerencias para estudiar por Internet y obtener los mejores resultados.

Durante estos últimos cuatro meses y desde el inicio de la primera cuarentena obligatoria, hemos adquirido hábitos, habilidades y competencias para gestionar actividades virtuales. El teletrabajo y la educación online aceleraron los procesos de transformación digital tanto en los ámbitos laborales, como en las escuelas y universidades.

Más allá de las aptitudes que hemos desarrollado en el transcurso de estos meses para manejarnos en entornos virtuales, es importante tener en cuenta una serie de buenas prácticas para aplicar en la realización de cursos o carreras a distancia:

1. El primer paso es asegurarse de contar con el equipo, eventualmente el software necesario y una conexión a Internet adecuada, para cubrir con los requerimientos de las soluciones tecnológicas involucradas. Este es un chequeo que debe realizarse previo al inicio de un curso.

La capacidad de planificarse y organizar el tiempo con autonomía, es una habilidad crucial para estudiar online.

2. Conocer la plataforma de enseñanza y las herramientas de comunicación que se utilizarán en el proceso de educación en línea es el primer paso para poder desarrollarlo con éxito. Lo ideal es solicitar a la institución que imparte cada curso acceso a un tutorial cuando se está por iniciar la actividad académica, y previo a comenzar el curso hacer todas las consultas que sean necesarias para despejar dudas.

La frustración que genera tener dificultades vinculadas a la gestión de aplicaciones tecnológicas, no solo influye negativamente en la adquisición de conocimientos o la realización de ejercicios y evaluaciones, sino que también puede conspirar contra la continuidad del proceso y sus objetivos.

3. Elegir un espacio adecuado para conectarse con el entorno educativo. Decidir en qué sector de la vivienda cada persona desarrollará sus actividades académicas impactará directamente sobre los resultados que se obtengan.

Lo ideal es buscar un lugar tranquilo donde la concentración no sea un problema. Para quienes transitan períodos de cuarentena obligatoria con toda su familia, el desafío será doble, y la clave estará en que todos los habitantes de la vivienda sean conscientes de los momentos más importantes del proceso, principalmente los exámenes.

4. Evitar las distracciones es otro objetivo a priorizar. Una televisión prendida en el mismo espacio de estudio, una radio trasmitiendo noticias sobre la actualidad de la pandemia, u otras personas circulando y hablando en el mismo ambiente, dispersarán la atención del estudiante y evitarán que se alcance el punto de concentración necesario.

El desafío de mantenerse motivado juega un rol esencial para el cumplimiento de los objetivos propuestos.

5. La capacidad de planificarse y organizar el tiempo con autonomía, es una habilidad crucial para estudiar online, que debe desarrollarse desde el día cero de iniciado un proceso educativo. Entre los tips a tener en cuenta, se destacan:

  • Crear un calendario en el que se destaquen los hitos importantes de cada curso (días de clases sincrónicas, plazos, fechas de entrega, días de evaluaciones, horarios de estudio).
  • Establecer prioridades, evitando dejar para último momento los temas importantes o aquellos trabajos o ejercicios con mayor nivel de exigencia.
  • Ingresar periódicamente a la plataforma para consultar materiales, foros y novedades.
  • Realizar un abordaje general al curso, leyendo sus objetivos, conociendo las temáticas a abordarse en cada uno de los módulos, y fechas clave.
  • Hacer copias de seguridad de todos los documentos, comunicaciones y ejercicios, antes de enviarlos al docente o tutor a cargo de un curso.
  • Coordinar bien los horarios de trabajo y estudio, en el caso que se estén efectuando ambas actividades, evitando situaciones de ‘multi tasking’. No es posible estudiar mientras se trabaja y viceversa: la recomendación es generar momentos exclusivos.

6. Tener claro cuáles son las fortalezas y debilidades de cada uno frente al nuevo contexto de enseñanza, permitirá lograr mejores resultados. Por ejemplo, los centennials (principalmente quienes actualmente están atravesando la adolescencia) tienen la ventaja de estar inmersos en un territorio que conocen y en el cual se sienten cómodos, al haberlo desarrollado en profundidad en sus actividades sociales. Los más chicos necesitan la presencialidad, por lo que requerirán de un apoyo más estrecho de sus padres, hermanos mayores y docentes. La Generación X y los Baby Boomers que se estén capacitando en línea cuentan con una gran capacidad de organizarse y planificar. Mientras que los millennials incorporan tecnologías en forma rápida e intuitiva.

7. Tomarse un tiempo para descansar y relajarse es fundamental para poder cumplir con los objetivos de estudio. Cuando una persona está muy cansada disminuye su capacidad de absorción de conocimientos, de comprensión de conceptos y de sinapsis.

Respetar las 8 horas de descanso diarias mejorará el rendimiento. También es importante realizar pausas, para tomarse un café, salir al balcón a oxigenarse (si se cuenta con ello), realizar algún ejercicio de estiramiento o meditar con los ojos cerrados para descansar la vista. En las jurisdicciones donde esté permitido hacer ejercicio en estos tiempos de pandemia, salir a caminar o correr tendrá un impacto positivo en la capacidad de aprendizaje.

Interactividad, comunicación y colaboración. El aprendizaje a distancia requiere potenciar estas tres habilidades.

La cantidad de tiempo durante el cual una persona puede concentrarse depende de múltiples factores, incluida la motivación, la calidad de los contenidos y ejercicios, el entorno de estudio, la edad y nivel madurativo, entre otros.

Jesús C. Guillén, en su artículo ‘La atención: un recurso limitado’ sostiene que existen ciclos clave de nuestro cerebro que oscilan entre 90 y 110 minutos y nos permiten mantener la atención. “Diversos estudios demuestran que la atención sostenida sólo puede mantenerse durante cortos períodos de tiempo que no superan los 15 minutos. Aparece el factor temporal como una variable decisiva en el aprendizaje y es que, además, a nivel neuronal, se requiere tiempo para fortalecer las sinapsis y no tener que responder a otros estímulos generados”, sostiene.

En relación a los más chicos, les compartimos una tabla por edades publicada por Etapa Infantil, que contribuirá a entenderlos y ayudarlos en su aprendizaje.

8) Determinar el método de estudio más adecuado para cada uno a fin de aumentar la productividad. Veamos algunos ejemplos:

  • Matriz de Eisenhower: clasificación de tareas popularizada por Stephen Covey en su bestseller ‘Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva’. Jeroen Sangers explica que la matriz divide las tareas en cuatro grupos basados en sus dos ejes urgencia e importancia.
  • Técnica de Pomodoro: permite administrar el tiempo, aprendiendo a intercalar las tareas del día con descansos. Lauren Moon publicó un video tutorial sobre cómo aplicar la Técnica Pomodoro para aumentar la productividad, que puede resultar útil.
  • GTD – Getting Things Done: desarrollada por David Allen, esta metodología que ha sido aceptada mundialmente como una de las más eficientes. Como explica Jordi Sánchez, es un sistema organizativo externo a la memoria que permite acordarse de lo que tenemos que recordar en el momento justo.

9) Interactividad, comunicación y colaboración. El aprendizaje a distancia requiere potenciar estas tres habilidades.

Es muy importante efectuar al docente y a los administradores de la solución tecnológica que soporte el proceso de enseñanza, todas las preguntas que sean necesarias para despejar dudas. Incluso, ante cualquier falla del sistema, o pérdida de energía eléctrica o conectividad, que hagan imposible asistir a una clase o descargar material, se debe reportar rápidamente por email, WhatsApp, etc.

De igual modo, es fundamental establecer grupos de estudio con otros estudiantes e interactuar con otros compañeros para intercambiar opiniones y desarrollar instancias de aprendizaje colaborativo.

10) Motivación y perseverancia. Si bien buena parte del interés que pueda provocar un proceso educativo se apoya en la calidad de los contenidos impartidos, la metodología pedagógica utilizada y la riqueza de sus recursos, el desafío de mantenerse motivado juega un rol esencial para el cumplimiento de los objetivos propuestos.

Para ello es importante tener en claro qué es lo que se busca lograr a partir de la realización de un curso, generando un recorrido estimulante a través de la puesta en práctica de las nueve recomendaciones previas.

Bonus track. Resulta una obviedad decirlo, pero no por ello menos importante. Cometer fraude o plagio, además de ser un comportamiento engañoso y falto de ética, y de atentar contra los objetivos de aprendizaje propuestos y el futuro profesional de cada estudiante, es una mala práctica sumamente riesgosa y desaconsejable. A partir de las nuevas herramientas de evaluación y control de plagio, integradas a los campus virtuales, una actitud de estas características será identificada rápidamente, dejando en evidencia a los responsables y arruinando sus trayectorias formativas.

¿Sumarías alguna otra recomendación a este decálogo?

2 comentarios

Carlos Jesús Borda 24 julio, 2020 - 6:41 pm

Cómo nuevo que soy, por ahora asimilo lo que todos plantean. Hasta que yo pueda también hacer algún aporte. Gracias

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Blog del CeL 27 julio, 2020 - 9:24 am

¡Gracias Carlos!

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