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Energía eólica: reconocimiento internacional a una argentina

por Redacción

La ingeniera Natalia Zacur fue reconocida, hace pocas semanas, para ser participante del “Women in Wind Leadership Program”, una distinción y oportunidad que otorga la organización Global Wind Energy Council, dedicada a la industria de la energía eólica.

El Blog del Centro de e-Learning mantuvo una entrevista con la ingeniera Natalia Zacur, a propósito del reconocimiento recibido en el mes de abril. Una alentadora noticia en este escenario de pandemia global, no sólo para ella, sino para el campo de la energía eólica en nuestro país, así como para las mujeres profesionales en general. 

“El ´Women in Wind Global Leadership Program´ es un programa internacional de liderazgo para fomentar el desarrollo de las carreras profesionales de mujeres en el área eólica. Consta de un sistema de mentoreo y de una serie de capacitaciones en áreas diversas asociadas a este tipo de generación”, nos comentaba Zacur.

¿Qué significó recibir el reconocimiento para ser participante del “Women in Wind Leadership Program”?

NZ: Me sentí realmente muy honrada al haber sido seleccionada, y espero tener la oportunidad de aplicar todo aquello que aprenda en mi país.

¿Nos podrías contar cuáles son los principales desafíos que ves en este sector en Argentina a nivel laboral?

NZ: Si bien los desafíos son muchos y variados, hay tres temas que me interesan en particular.

El primer aspecto tiene que ver con el desarrollo y expansión de tecnología e industria a nivel local. El crecimiento de la industria asociada a aerogeneradores permitiría la creación de una mayor cantidad de empleos y, mejor aún, empleos calificados. La cadena continúa luego, enlazando a los proveedores de dichas industrias.

Es importante que la educación sea un ambiente para el pensamiento crítico y creativo, con una visión de la ingeniería como herramienta para la resolución de problemas.

Otra cuestión que me parece relevante es el nivel de centralización económica, demográfica, industrial y de infraestructura que tiene la Argentina. En la medida en la que este esquema se revierta, por ejemplo, con la proliferación de polos industriales en todo el país y el fomento de sistemas de infraestructura “en red” y no radiales, la creación de empleo y estructura de proveedores que se necesitan para el desarrollo sustentable aumentarían.

El tercer problema tiene que ver con las mujeres y el trabajo, que aplica a todos los ámbitos, no solamente al sector eólico. En ese sentido, tenemos también mucho camino que recorrer. Existe aún una gran brecha salarial y búsquedas laborales por género, donde se aclara “masculino excluyente” como requisito para aplicar. Por otra parte, es muy raro que en una entrevista de recursos humanos no te pregunten si tenés hijos o si pensás en tenerlos. Creo que una medida concreta e interesante sería la aplicación de licencias “familiares” (sin diferenciación de género o composición de la familia) en lugar de licencias “por maternidad”.

Una vez en el ámbito laboral, es común que las mujeres tengamos que pelear mucho para poder hacernos un lugar y que nuestras opiniones técnicas e ideas sean escuchadas. Veo que se están dando muchos cambios en los últimos años, pero claramente no es suficiente aún.

¿Cómo crees que se pueden abordar dichos desafíos desde el ámbito educativo?

NZ: Estoy convencida de que buena parte de estos desafíos pueden abordarse desde el ámbito educativo. En cuanto a la formación de un ingeniero, es importante que la educación sea un ambiente para el pensamiento crítico y creativo, con una visión de la ingeniería como herramienta para la resolución de problemas. Por ejemplo, ante el planteo de cómo planificar un sistema de infraestructura, no es lo mismo que un profesional lo encare asumiendo un “crecimiento vegetativo”, que aquel que quiera ver un poco más allá y se cuestione cómo influye en la economía local, en la sustentabilidad, es decir, aquel que es capaz de pensarlo de una manera más estratégica.

El crecimiento de la industria asociada a aerogeneradores permitiría la creación de una mayor cantidad de empleos y, mejor aún, empleos calificados.

Otro tema es que los ingenieros necesitamos una formación completa. Esto es, que nos permita abarcar el tipo de complejidades que comentaba recién, sumándole una muy buena base técnica y dando lugar al desarrollo de tecnología. Esto es de vital importancia, sobre todo, en un país como el nuestro, que requiere de un buen sistema industrial para crecer.

En cuanto a las diferencias laborales asociadas al género, la educación en general y la universidad en particular tienen la responsabilidad de capacitarnos para reducir estas brechas de género, incluyendo contenidos a lo largo de la currícula o con cursos específicos.

¿Cómo fue tu experiencia en los trayectos formativos realizados en el Centro de e-Learning de UTN-BA?

NZ: El tema cambio climático siempre me preocupó. Por otra parte, como ingeniera eléctrica, tengo un particular interés por el área de generación y transmisión de energía. En ese sentido, decidí comenzar a capacitarme en energía eólica.

Hice los cursos de Experto Universitario en el Desarrollo de un Parque Eólico y Experto Universitario en Tecnología de Turbinas Eólicas de Potencia y tuve la suerte de que los dictara el Ing. Leopoldo Bressan, de quien quiero destacar el nivel de sus clases y la predisposición permanente a incentivarnos. Esto también tuvo mucho que ver con el hecho de que tomara la decisión de continuar formándome en el área de renovables.  Al año siguiente de terminados los cursos me inscribí en la Maestría de Energías Renovables, y hoy en día continúo en esa senda.

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