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¿Son realmente útiles las tareas escolares?

por Redacción

Como buen docente, te preocupas  para que tus alumnos mejoren día a día en sus aprendizajes y relación con el mundo. De igual forma si eres un padre atento estarás haciendo seguimiento del desempeño escolar de tu hijo. Y en ambas situaciones seguramente se habrán preguntado ¿Realmente es útil que haga tantas tareas escolares en casa?

Cuando pienso en mi infancia y la cantidad de tareas que mandaban al hogar, ¡es una locura! Desde rellenar un dibujo con bolitas de papel de chica, a resolver decenas de ecuaciones para practicar. Y con la sinceridad por delante, no estoy segura de cuán efectivo pudo resultar.

En un mundo donde el paradigma educativo se transforma, las cosas están cambiando. Las modernas corrientes pedagógicas ya no se muestran a favor de que el maestro, colme -sobre todo a los chicos de escuelas primarias- de gran cantidad de tareas para hacer en casa. De este modo cada vez se ven menos largas listas de ecuaciones a resolver, que aprendan una nueva lección como “loros” o  esos largos pedidos de resumen del libro de texto.

Esto no significa que no se deban dar tareas. Pero estas deben ser en su medida justa, más teniendo en cuenta que en todo el mundo crece la tendencia a que los chicos pasen cada vez más horas en la escuela. Y deben complementar lo aprendido en clase, conectando al chico con el contexto que lo rodea. Y este contexto cambia cada vez de manera más rápida.

Una de las más destacadas pedagogas de Colombia, Lucila González de Chaves, indica que “un niño que después del colegio, puede descansar, soñar, jugar, será optimista, confiado, alegre, y si las tareas son pocas y cortas, y las realiza por sí mismo, será un adulto interesado en estudiar siempre, no alguien cansado ya de los libros”.

La especialista menciona como tareas positivas aquellas que sirvan para incentivar el desarrollo de las destrezas de los alumnos.  Por ejemplo tomar un párrafo de un libro, de un periódico, de una revista, y señalar algunos conceptos que les llamen la atención para explicarlos en clase,  o hacer resúmenes de dichos párrafos, o ampliarlos con sus propios conceptos. Esto además puede ser introducción para aplicar el Flipped Classroom dando pie entonces a un cambio no solo en las tareas, sino también, en el sistema educativo.

Dice González de Chaves: “Observar lo que acontece o lo que se habla alrededor, y llevar a clase interrogantes (porqués), y entre todo el grupo dar respuestas. Y…muchas más situaciones que ayuden a que el alumno se forme como persona, que reflexione, intuya, deduzca, analice.

De esta manera, los padres, al llegar al hogar, participarán en la tarea de sus hijos  -eso es necesario-  pero desde otro punto de vista: el de darse cuenta del desarrollo de su niños, comprobar, mediante lo que ellos fueron capaces de realizar solos (sus competencias), que las tareas sí están cumpliendo su finalidad, cual es la de que el niño se vincule personalmente al saber y desarrolle su creatividad”.

La tarea ideal

Las tareas escolares, en definitiva, no tienen por qué ser terribles, estas serán positivas para el alumno si responden a algunas características como:

  • Sirven para reforzar y cumplimentar lo aprendido en clase, ayudando a conectar lo aprendido con el mundo cotidiano que lo rodea.
  • Sirven para construir conceptos o dudas que puedan ampliarse luego en el aula, de manera colaborativa con los docentes y demás compañeros.
  • Incluyen tecnología: Los chicos hoy en día se encuentran conectados. Utilizar esta tendencia tecnológica para incentivar el aprendizaje es una buena estrategia.
  • Es una actividad que no toma el tiempo que debe ser dedicarse a otras actividades esenciales como jugar, hacer deporte, arte, entre otras.
  • Generan independencia: las tareas serán de gran utilidad si el chico de a poco puede hacerlas solo, afianzando la seguridad en sí mismo.
  • Que apuesten a la creatividad o utilización de nuevas tecnologías: escuchar una canción, buscar algún texto que se relacione con lo visto en clase en una revista o blog de su interés, charlar con algún familiar sobre alguna experiencia.
  • Que sean introducción a una clase presencial más interesante: Cambiar el paradigma y aprovechar el trabajo en hogar para generar mayor curiosidad en el chico y que esto desemboque en una estrategia de aula inversa que sea más atractiva para los chicos.

Queremos saber tu opinión, ¿sirven o no las tareas escolares?

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