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Prácticas para incorporar la Inteligencia Emocional en el aula

por Redacción

La escuela se ha concentrado en darnos conocimiento sin embargo se ha dejado a un lado la formación de las inteligencias emocionales, IE. Te decimos por qué las IE son importantes y compartimos algunas prácticas para incorporarlas en el aula

Charles Darwin, consideró que el ser humano tiene cuatro emociones innatas: cólera o ira, alegría, miedo y tristeza. Luego en el ’83 Howard Gardner, docente e investigador de Harvard, señaló que los indicadores que se utilizaban para medir la inteligencia no eran precisos ya que no tomaban en cuenta dos aspectos claves del humano, la inteligencia interpersonal e intrapersonal.

Actualmente se defiende la idea de que el éxito del desarrollo de los chicos y de los profesionales, no se determina únicamente por el coeficiente intelectual o los estudios académicos, sino que también hay que valorar el conocimiento emocional. Por lo que la inteligencia emocional, IE, debe ser un punto importante en el currículo escolar.

“La inteligencia emocional es una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental. Ellas configuran rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación social”. Daniel Goleman

La inteligencia emocional en los chicos

Las claves para que un chico se desarrolle plenamente no pasan hoy solo porque tenga un buen desempeño académico. Ser bueno en matemáticas, lengua o historia es positivo pero no suficiente. Tener un buen equilibrio emocional, saber expresar sentimientos, relacionarse sin temores son cuestiones que también hacen a la formación del alumno, para que en un futuro pueda sentirse bien y exitoso en el ámbito familiar, social y profesional.

Para ello, las nuevas tendencias pedagógicas apuntan a que se trabaje en el aula bajo el concepto de “inteligencia emocional”, IE. Este concepto busca poner de relieve que los sentimientos y la regulación de las emociones al igual que el aprendizaje académico son parámetros importantes para que una persona se desarrolle plenamente.

De este modo desde que los chicos van al preescolar empiezan a trabajar y desarrollar su inteligencia interpersonal e intrapersonal. Mejorando así no solo su relación con el mundo exterior sino también aprendiendo a lidiar y manejar sus propias emociones.

Estudios científicos han demostrado que trabajar la inteligencia emocional en los chicos de edad preescolar hasta universitaria, reduce significativamente los desórdenes de ansiedad, dependencia, depresión y disrupción. Esto afectó directamente su desempeño escolar, mejorándolo en alto grado.

De igual forma el trabajo de las IE, tuvo repercusión en la relación de las personas estudiadas con terceros. Las personas con altos índices de inteligencia emocional tenían menores índices de peleas y poco consumo de sustancias ilegales y abuso de alcohol. De igual forma su capacidad de reparar emociones negativas y resolver conflictos de manera pacífica es más alta que aquellos con baja IE.

Inteligencia emocional en el aula

¿Dónde se sitúan estos conceptos en el aula? El aprendizaje implica un esfuerzo, y el saber manejar las emociones es importante. Los docentes deben prepararse para incluir las IE en el currículo escolar.

Trabajar con los chicos para que aprendan a nombrar y exteriorizar de manera sana sus emociones es importante, de este modo los ayudamos a desarrollar su inteligencia intrapersonal y se realiza un ajuste psicológico en el que disminuyen las somatizaciones.

De igual forma se pueden realizar actividades y utilizar herramientas que faciliten la mejora de la inteligencia interpersonal. De este modo los chicos hacen más amigos, los grupos funcionan de mejor forma y disminuyen las agresiones entre compañeros. Sin embargo ambas inteligencias deben trabajarse en conjunto porque se complementan.

Te compartimos algunas actividades para lograr un buen equilibrio emocional en tu aula

  • Dar nombre y reconocer los sentimientos y emociones:

Enseñar a nombrar y reconocer las emociones en personajes por ejemplo de cuentos, historias que les leemos es importante. Podemos pedirles que dibujen los rostros de los personajes ilustrando la emoción que están sintiendo. Esto es importante porque al entender la emoción que sienten, podrán aprender a manejar la misma.

Actualmente la película Inside Out (Intensa-mente) se utiliza como un recurso para dar fuerza al reconocimiento de las emociones y el manejo de las mismas. El cine puede ser una herramienta de apoyo positiva.

  • Ayudarlos a expresar sus emociones:

Es vital que los niños no teman expresar sus emociones. Sin embargo también es vital que aprendan a expresarlas de una manera sana.

Una de las técnicas que se usa es la de la llamada “caja de las emociones”. La idea es colocar una caja en el aula que tenga en sus costados distintas emociones. Los chicos y el docente, podrán a lo largo de la jornada escolar dibujar o escribir emociones que sienten en distintos momentos del día, por ejemplo un alumno puede expresar: “hoy tuve un mal día y discutí con mi amigo”. Las emociones pueden ser anónimas o pueden identificarse, a gusto de quién la escriba. La idea es que sea un espacio seguro.

Al finalizar el día, o la semana, se abre la caja. Quienes quieren pueden tomar su papel y leer lo que escribieron o la docente puede leer los casos anónimos. Tras la lectura se puede generar un debate, hablar de que sintieron, cómo reaccionaron y sus compañeros pueden darles consejos y opiniones para que puedan reparar emociones negativas.

  • Relacionar gestos de la cara con los sentimientos:

Esto es ideal con los chicos pequeños, para que desarrollen la empatía.  Por ejemplo, si alguien se ríe en el aula, decirle que ese sentimiento es alegría. Si pone otro cara triste decirle que hay algo que no le gusta.

Se pueden hacer dibujos de caras con distintas emociones y que ellos las identifiquen. También se pueden hacer juegos de improvisación dónde ellos actúan como las caras que se ponen. De este modo aprenden a entender no solo sus sentimientos sino también los de las personas con las que se relacionan.

  • Resolución de emociones negativas:

Enseñarle a los alumnos que cuando se tiene un problema, lo primero que hay que hacer es reflexionar y luego actuar de forma pacífica sin lastimar a otras personas para solucionar el problema.

Brindar herramientas para afrontar emociones negativas como la ira, el enojo, la rabia, etc. para que aprendan a no ser impulsivos.

Se pueden hacer simulaciones o preguntas como ¿qué haces tú cuando estás molesto? y darles opciones de reacciones: Te puedes lavar la cara, puedes respirar profundo, contar hasta 10. Lo importante es que entiendan que está bien sentir emociones negativas, pero que se pueden resolver de una manera saludable y sin herirse ni herir a otra persona.

  • Motivación para el liderazgo:

La capacidad de automotivarse y de motivar a los demás también es una competencia de la inteligencia emocional.

Haz que los chicos encuentren algo que los motive e ínstalos a imaginarse las motivaciones de los demás. La motivación está ligada al optimismo y autoestima y permite que afloren las capacidades de liderazgo de los chicos.

Celebra los logros de tus alumnos con un aplauso de todo el curso, premia resultados grupales con tiempo de ocio controlado.

  • Ponerse en el lugar del otro:

Los juegos de rol son aliados de la inteligencia emocional. Para evitar el conflicto se pueden hacer actividades en las que se invierten roles. Si ocurre algún conflicto es buena idea hacer también esta inversión de roles: Colócate los zapatos de tu compañero. ¿Cómo crees que se siente él luego de esto?

Esto ayuda a solucionar y evitar situaciones y desarrolla la empatía.

  • Pregona con el ejemplo:

Muéstrate como un docente equilibrado, abierto al diálogo. En los momentos de regaño recuerda no gritar y a afrontar el conflicto de manera calmada.

Si tienes un mal día como le pasa a cualquier mortal, no olvides que eres un ejemplo importante para los chicos. Busca la manera de calmarte con técnicas que tú también vayas incorporando. E incluso si es algo poco personal, cuéntaselo a ellos y diles cómo estás haciendo para superarlo, ellos aprenden de ti.

¿Cuál es tu herramienta de inteligencia emocional favorita para implementar en el aula?

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